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Tu cabello también envejece

edeSobre nuestro cabello también hay malas noticias: siempre se puede caer de más, pero además envejecerá y ya no nos hará lucir tan bien. La buena noticia es que ya hoy con la higiene, alimentación y tratamientos, el pelo se cae mucho menos que hace unos años. El envejecimiento es real e inevitable, pero lento y deja que nuestra acción lo ralentice por muchos años. En esta entrada lo que debes saber al respecto. Los expertos desde Cincinnati, Estados Unidos brindan muchos detalles.

Aunque para muchos el único signo que delata el envejecimiento del pelo es la aparición de las canas entre los 30 y 40 años, las primeras mutaciones ocurren bastante tiempo antes, cerca de los 20. El doctor Alan Bauman, fundador y director médico de Bauman Medical Group, centro médico especializado en restauración capilar ubicado en Cincinnati, Estados Unidos, explica que, al igual que la piel, el pelo cambia sus características después de la pubertad. “Hay evidencia de que a los 20 existe un decaimiento de su actividad molecular, situación que afecta directamente su calidad y genera importantes cambios”, asegura.

Además de las canas, una melena ‘vieja’ se caracteriza por menor densidad, alteraciones en el diámetro de cada pelo, disminución del volumen, falta de brillo, puntas partidas, debilitamiento y sequedad. Evitar estas señales de desgaste es imposible, sin embargo existen maneras efectivas para retrasar y atenuar estos síntomas. Por ejemplo, tener una rutina de cuidados adecuada puede hacer que el cabello se mantenga saludable por más tiempo. Además de usar regularmente un buen champú -se recomiendan los que dentro de sus ingredientes contengan pantenol y glicerina- es importante proteger el pelo del sol, usar productos de uso frecuente si se lava todos los días, alimentarse bien, hacer deporte y dormir las horas suficientes para que el cuerpo descanse. “Lo ideal es empezar a preocuparse apenas aparecen los primeros síntomas, y en muchas ocasiones estos se dan en la adolescencia. Una vez que un folículo deja de funcionar y el pelo se cae, no hay vuelta atrás”, dice Bauman. La clave está en prevenir: “El mejor tratamiento es el precoz. El pelo es una extensión de la piel, ya que nace del folículo piloso, que es parte de la dermis, por lo tanto envejece con el paso del tiempo y empeora si existe una tendencia hereditaria. Todos queremos un cabello sano, pero para tenerlo es necesario cuidarlo”.

La buena noticia es que el envejecimiento ocurre durante un periodo prolongado, por lo que hay tiempo para intervenir ya sea con algún tratamiento cuando el pelo está muy dañado, o con pequeños cambios de hábitos. Reconocer el momento en que hay que tomar medidas es fácil: cuando se debilita el crecimiento y aumenta la caída. En las mujeres, por ejemplo, la clave está en el diámetro de la cola de caballo. “Si nota que está cada vez más delgada es porque algo está pasando”, dice Bauman.

¿Por qué envejece?

Desde factores ambientales, como la exposición al sol o el efecto negativo de los radicales libres, hasta la genética, los cambios hormonales y el abuso de secadores, planchas y onduladores influyen en el debilitamiento de la fibra del pelo. Y existen otros elementos que no podemos controlar. Cuando vivimos muy cerca del nivel del mar y las radiaciones son más directas, los radicales libres aumentan, entonces el proceso de envejecimiento capilar puede acelerarse.

Lo mismo ocurre con los cambios hormonales producidos por el embarazo o por la menopausia. Estos apresuran el proceso de envejecimiento y afectan la velocidad de crecimiento, la densidad, el porcentaje de folículos en etapa de anágeno -formación del cabello- y el diámetro del pelo. “El estrógeno juega un papel importante en el ciclo folicular, ya que está comprobado que existen receptores de estrógenos, y también de andrógenos, en la papila dérmica del folículo piloso. Esto ha permitido establecer que ambos receptores están involucrados en la modulación del tamaño del pelo”, asevera Graciano.

Hay formas sencillas que ayudan a retardar el envejecimiento capilar: por ejemplo, evitar, en lo posible, los químicos de las tinturas y el calor directo, ya que ambos degradan el cabello. “Una vez que el pelo crece es tejido muerto, igual que las uñas. En otras palabras, no se repara a sí mismo. Si dañas la cutícula, que es el recubrimiento protector, puedes quebrarlo, lo cual es una causa muy habitual de debilitamiento y caída de cabello”, explica Bauman.

También es necesario ayudar desde adentro.

Seguramente una alimentación saludable no es suficiente para combatir los problemas capilares que produce la edad, pero sí ayuda bastante, ya que la nutrición influye directamente en la salud del pelo. “Comer bien es fundamental para todo el organismo, incluyendo el cabello, ya que este está hecho de proteína, por lo que se requiere consumir cantidades suficientes. Una dieta inadecuada puede causar problemas de caída por lo que hay que estar atentos a lo que ingerimos”, aconseja Bauman.

El hierro, el zinc, el yodo, el silicio, las vitaminas A y B, y el azufre son los nutrientes más comunes que deben incluirse en un régimen a favor del pelo (ver recuadro).

Dieta para una cabellera sana

Vitamina A: Se puede encontrar en los huevos, las verduras en general, la leche y los aceites de pescado, de girasol y de oliva. Con relación al cabello, su función es evitar la disminución de la producción sebácea del pelo con el objetivo de mantener el brillo y la textura adecuada.

Vitamina B: Su ausencia puede provocar sequedad o caída precoz del cabello. Para una dieta rica en vitamina B se recomienda consumir pescados, carne de vacuno, pollo, legumbres, frutos secos y cereales integrales.

Zinc y hierro: La carne roja es una gran fuente de zinc y hierro, minerales fundamentales para una melena saludable, fuerte, suave y brillante. Otros alimentos que los contienen son el pescado, huevo y verduras de hoja verde como espinacas, berros y rúcula.

Omega 3: Si el pelo está seco puede ser por falta de ácidos grasos omega 3, ya que estos son los responsables de darle suavidad a la fibra además de alimentar los folículos. Es posible obtener este nutriente a través del consumo de pescados -salmón, atún o sardina-, espinacas, aceites de oliva, de canola y de almendra, y de semillas como nueces, almendras y linaza.

Azufre: Es importante consumir alimentos ricos en azufre ya que este es el componente principal de la queratina natural del pelo. El huevo, carnes magras, pescados, legumbres, espárragos y lácteos descremados contienen azufre en abundancia.

“A los 20 años existe un decaimiento de la actividad molecular del pelo, situación que afecta directamente su calidad y genera importantes cambios”, dice el doctor Alan Bauman.

Seis signos de envejecimiento capilar

-El cabello se adelgaza y se vuelve más quebradizo. Esto hace que la melena tenga menos volumen.

-La estructura molecular del pelo cambia, lo que afecta su diámetro. Si en su estado normal es plano como un cilindro, con los años se vuelve curvo e irregular.

-La producción de lípidos disminuye, lo que hace que el pelo tenga menos producción sebácea y, como consecuencia, luzca opaco, seco y áspero.

-La melanina, pigmento natural del pelo, pierde actividad y aparecen las canas.

-Con los años el pelo se debilita, afina y adelgaza hasta transformarse en vello, y finalmente caerse.

-A medida que se van cayendo más pelos, el cuero cabelludo comienza a asomarse.
Fuente: mujer.latercera.com | valentina ossa y Pantene

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