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Pon aguacate en tu cabello

El aguacate no solo sirve para comer un guacamole con nachos. Esta fruta de origen americano es uno de los alimentos del futuro y en especial por los aportes a la belleza de la piel y el cabello. Si lo comemos esta muy bien, si además lo aplicamos a nuestro cuerpo y piel como mascarilla aun mejor. En esta entrada una importante reseña para que nos hagamos el propósito en 2015 de poner aguacate en nuestros tratamientos.

Si le preguntas a Ángel y Gustavo ellos de seguro te hablaran de la crema de peinado invisible de Davines que permite un estilo perfecto al peinarnos, pero que además incluye aguacate de producción ecológica en su formulación para que ese lustre venga desde el interior del cabello.

Hay una moda imparable en esto de la belleza. Por un lado están los apóstoles de los productos industriales con parabenos, sulfatos y siliconas, más estables, duraderos y gratos al tacto.

Sin entrar en el debate de si realmente al estómago le hace bien lo mismo que sienta estupendamente a la piel o si el experimento puede acabar con incómodas molestias gastrointestinales, lo cierto es que la cosmética D.I.Y (háztelo tú mismo) gana posiciones. Tal vez sea por la crisis, que aprieta el bolsillo y lleva a muchos a cocinarse sus propios potingues en casa (ojo, los productos de herbolario y los de agricultura orgánica tampoco son tan baratos). O por ese afán de alquimista que todos llevamos dentro y que los tutoriales de Internet ponen a un clic de realizarse. Sea cual sea la razón, lo cierto es que las mascarillas de pepino han sido relegadas por las de aguacate. Por resumir: esta fruta es rica en ácidos grasos omega 3 (0,16 gr/ 100 gr), grasas monosaturadas (13,09 gr de ácido oleico) y vitamina E (entre 2 y 3 mg, cerca del 25 % de la cantidad diaria recomendada). Cualidades que, aplicadas en la piel, ayudan a mantener su elasticidad, reducir la sequedad y mitigar el envejecimiento prematuro causado por los rayos solares.

El problema, como todo en cosmética, son las proporciones de los principios activos. El gran elixir renovador de la piel, la quintaesencia que concentra las mejores propiedades de esta fruta, es su aceite. En Estados Unidos, sin ir más lejos, este ingrediente puro está patentado como tratamiento para algunas formas de dermatitis, artritis y eczema. Pero no todo el aguacate es aceite. “Hay que quitar la piel y el hueso. La carne restante se prensa en frío y así se extrae el aceite”, explican desde Lush, la casa cosmética inglesa que incluye aguacate en diversas exfoliantes y cremas emolientes. Antes de ponernos a exprimir aguacates como si no hubiera un mañana conviene saber que hacen falta diez de estos frutos para obtener tan solo una cucharadita del precioso aceite. ¿Demasiado esfuerzo? Aquí entran en juego los herbolarios, tiendas de productos naturales y esa gran botica virtual llamada Internet. La clave es asegurarse que es 100% procedente de cultivo biológico y que no lleva conservantes. No tiene mucho sentido hacerse un ungüento doméstico con materias primas cargadas de químicos. Para eso ya están los cosméticos habituales y nos ahorramos el limpiar la cocina y el baño (sí, tanto la producción como el empleo y posterior retirada de estos productos suele manchar más que abrir el bote y aplicar).

Mascarillas caseras 

Quienes estén dispuestos a ejercer de cosmetólogos caseros pueden iniciarse con una sencilla mascarilla capilar. Que volviendo a la tesis del principio, sí, se puede comer. Y que, al igual que con los aguacates que se llevan a la mesa, hay que elaborar con ingredientes maduros en su punto: ni demasiado tempranos ni pasados, ya que las propiedades no serán las mismas. Con el aguacate maduro en ristre solo queda ponerse manos la obra. La receta empieza igual que si fuéramos a hacer un guacamole, pero sin cebolla ni chiles. Una vez hecha la papilla, se aplica a las bravas sobre el cabello. Se deja actuar entre 15 y 20 minutos (más puede acabar engrasándolo) y adiós a los cabellos secos y desnutridos. De paso, también a ese cuero cabelludo sensible y propenso a descamarse (no, no siempre es caspa las motas blancas que caen del cabello; a veces son fragmentos de piel seca). Las mascarillas faciales caseras, según algunos cibergurús, requieren otros ingredientes más de la lista de la compra. Yogur, limón, yema de huevo, miel, aceite de oliva o de almendras suelen ser los acompañantes más frecuentes. ¿Desventajas? Al no llevar conservantes, hay que usarlos nada más prepararlos o corremos el riesgo de que la mezcla se corrompa y acabe provocando alteraciones en la piel. Y, aviso para navegantes: nada de ponerse la mascarilla y sentarse en la terraza al sol si la mezcla lleva limón o corremos el riesgo de acabar con manchas en la piel.

Davines, la marca italiana basada en cultivos orgánicos, lo incluye en la crema de peinado Invisible Styling Cream. ¿Ventajas? No se echan a perder nada más abrir el bote e incorporan otros activos útiles para otras funciones (dar brillo, cerrar poros, reafirmar…). Sea cual se ala opción, no hay duda de que estamos en la era del aguacate. Otra vez será, pepino.

 

Fuente: elpais.es

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